¡Llega Halloween!, la fiesta más esperada por los pequeños. La excusa perfecta para disfrazarse, comer golosinas, jugar con brujas, fantasmas, monstruos, calabazas y… ¡pasarlo de miedo!
Prepárate para organizar con tus pequeños un Halloween de lo más terroríficamente divertido.

Aquí tienes algunas ideas y consejos:

 

Invitaciones:

Puedes comprarlas o confeccionarlas tú mismo.


- Te proponemos recortar foamy de diferentes colores en forma de calabaza, fantasma, araña, murciélago o bruja, por ejemplo. Utiliza confetti de figuras alusivas a Halloween para pegarlas a la portada de la invitación y sorprender a tus invitados.

- Otra idea muy dulce y original: Escribe los datos de la fiesta en el borde de un foamy blanco que mida aprox. 20x20cm. Cubre una chupeta  (chupachups) con el, ata con una cinta el "cuello" y dibuja unos ojos al fantasma. Entrega una chupeta/fantasma/invitación a cada invitado y ¡recuérdales no perder la información!


Decoración para una fiesta Fantasma Alegre


1. Da la bienvenida a los invitados con muchos troquelados fantasma mini en la puerta. Para un detalle gracioso, puedes recortar en foamy blanco unas burbujas o bocadillos de comentario que ponga “¡Bienvenido!”, “¡Wuuuuu!”, “¿Quién eres?”, “¡No veo nada!”, etc.

2. Para hacer un fantasma gracioso y grande para la puerta, pega dos pelotas o bolas de icopor para imitar ojos a la puerta con pegante silicon frío o similar (o simplemente recorta unos ojos de una lamina de foamy blanco). Recorta la forma de un simpático fantasma en tul o en gasa blanca, y fija ésta en la puerta encima de los ojos. También puedes ponerle a esta criatura una burbuja con un mensaje de bienvenida.

3. Decora con muchos globos blancos. Ínflalos con helio y colócalos en ramilletes de cinco o seis globos alrededor de la sala. Para un efecto “fantasmagórico”, ata al cuello de cada uno (además de la cinta que los sujeta al contrapeso) una cinta larga de tul blanco.

También debes inflar muchos globos de látex de color blanco, verde y naranja con aire y dejarlos en el suelo, en parte para decorar (dan un aire muy festivo y hacen que el suelo parezca cubierto con un tipo de nube) y también para que los niños jueguen con ellos cuando lleguen.

4. Adorna las ventanas de la sala con adhesivos de vinilo en forma de ojos, ¡para dar la sensación de que hay muchos fantasmas allí fuera mirándonos!

5. Cuelga una escoba del techo ¡como si estuviera volando sola!

6. Decora la sala con muchas guirnaldas fantasmas. Son graciosas, económicas y muy fáciles de colocar. También las puedes recortar tú, empleando papel de seda o foamy blanco.

7. Crea un centro de mesa impactante y gracioso con globos transparentes o blancos; una tela ligera como tul, organza o gasa; palillos con válvula para sujetar los globos; y unos soportes como maceteros, jarrones o una calabaza. Infla los globos con aire, y fíjalos a los palillos con válvula. Cúbrelos con un trozo grande de la tela, para que parezca un fantasma. Añádeles unos ojos con un rotulador o pegando unos círculos de papel. Coloca los palillos con los fantasmas en los soportes encima de la mesa.

8. Otro centro de mesa gracioso pero sencillo se puede hacer con calabazas pintadas de blanco. Adórnalas con unos murciélagos o arañas de plástico.

9. Cuelga muchos troquelados fantasma mini del techo, a distintas alturas, para que parezca que un grupo de fantasmas pequeños han venido a la fiesta. También puedes fijar estos troquelados a la pared.

Para añadir un toque de brillo, recorta unas tiras de murciélago en trozos de distintos largos, y pégalos al techo. ¡Parecerán una bandada de murciélagos!
         
Pon tiras largas de tul blanco o de gasa en las ventanas y en los marcos de las puertas.

10. Por último para sorprender a los invitados cuando lleguen, rellena un abrigo o chaqueta y pantalones de adulto con almohadas y periódicos enrollados, y coloca el "cuerpo" en una silla al lado de la puerta principal. ¡Si quieres, puedes utilizar una calabaza o un globo grande como una cabeza!

Tips:

- Mesa temática: existen vajillas, manteles, vasos, servilletas y todo tipo de material desechable con dibujos de Halloween, con el que los invitados se quedarán con la boca abierta.

- Muebles: ¿Estás aterrorizado y no sabes cómo proteger los muebles de los pequeños monstruos que invadirán tu casa? Cubre sillones y muebles que no vayas a utilizar con sábanas, así el lugar tendrá un misterioso aire fantasmal y lucirá un ambiente de casa abandonada. Lo que dará lugar a un sinfín de juegos terroríficos y tus muebles estarán a salvo de manchas inoportunas.


Menú: La receta de los platos más escalofriantes:


- Tarta telaraña: Haz un bizcocho en un molde circular y cúbrelo con cobertura blanca. Derrite chocolate. Cubre el bizcocho con cobertura blanca. Derrite chocolate oscuro en un baño de maría, y utilizando una cucharita, déjalo caer en forma de espiral encima de la cobertura blanca. Con un palillo, empezando en el centro, dibuja una línea hacia el borde, y repite, como radios de una rueda.

- Tarta de lombrices: Prepara una tarta de chocolate y cúbrela con cobertura de chocolate. Espolvorea migas de galletas, para que parezca tierra o fideos de chocolate, y coloca por encima algunas golosinas en forma de lombriz, y otras como si salieran desde el interior de la tarta.

- Poción de bruja: Este brebaje es en realidad zumo de manzana calentado con un ramo de canela y clavos de especia. Quita los clavos y sírvelo en un caldero de bruja.

- Zumo de sangre: Utiliza zumos rojos, por ejemplo de frutas del bosque, uvas rojas o mora, que servirás en un cuenco grande. Llena un guante de pvc (no de látex) con agua y colócalo en el congelador. Cuando esté congelado sácalo, quita el guante y pon la mano de hielo en el zumo rojo.

- Polos de gusanos: Introduce un gusano de gominola en recipientes para polos caseros, rellénalos con zumo de frutas o refrescos y mételos en el congelador.

- Bombones de araña: Derrite chocolate de postre al baño María. Ponlo en una manga pastelera y crea formas de arañas encima de una bandeja forrada con papel de aluminio. Ponla en la nevera hasta que se endurezcan. Añade ojos de chocolate blanco derretido.

- Dedos de muertos: Con un rodillo, aplana una rebanada -sin corteza- de pan de molde. Extiende queso de untar y enróllala. Pinza un extremo y pega una almendra o la mitad de una aceituna deshuesada con el mismo queso, y moja el otro extremo en ketchup.


Más ideas para una fiesta terrorífica


1. Pide a los invitados que vengan disfrazados. Para que no gasten mucho, especifica que sean disfraces caseros, sencillos pero originales.

2. Si no les apetece disfrazarse a todos, pero quieres que se preparen un poco, pídeles que vengan disfrazados de hombros para arriba, pintada la cara y con algún tipo de gorro u otro accesorio.

3. Si la fiesta es de disfraces, haz una foto de cada invitado al llegar, delante de un escenario creado para la ocasión, y mándasela después de la fiesta como un recuerdo.

4. Si no es de disfraces, cuenta con alguien para pintar las caras de los niños con barras de maquillaje de colores. Quedarán como monstruos, brujas, fantasmas, calabazas, etc.

5. Utiliza guantes desechables de plástico (no los de látex, que tienen talco) para las bolsas de recuerdo. Llénalos con regalitos, golosinas, etc. Queda gracioso si metes una golosina ovalada de color en cada dedo, a modo de uña.

6. Recorta la silueta de un murciélago o un fantasma de cartulina negra o foamy negro y pégala a una linterna encendida. Colócala sobre un mueble. Ésta iluminará la figura en la pared opuesta.

7. Crea la banda sonora para la fiesta. Graba los sonidos atmosféricos: gritos, aullidos, el sonido de hojas secas al pisar, la caída de ollas de metal, carcajadas fantasmagóricas, etc. ¡Una actividad muy divertida, y a los niños les encantará el efecto! Arroz cayendo en papel de aluminio será lluvia, una bolsa de plástico será un murciélago, celofán será un fuego, etc.

8. Haz pequeños fantasmas. Forma una bola con una hoja de papel de seda blanco, o foamy blanco, colócala en el centro de otra hoja, recoge la hoja alrededor de la bola y ata el “cuello” con una cuerda. Con un rotulador negro, dibuja una cara en el fantasma. Haz varias y cuélgalas por toda la fiesta.

Juegos

¡Aquí tienes unos ejemplos!

1. Coloca la cola al gato
¿Recuerdas el juego de poner la cola al burro? Pues este no es más que una variación del popular juego. Pero en lugar de un burro, puedes poner un gato negro al que un niño, con los ojos vendados, debe colocarle la cola en el lugar exacto. Prueba también a ponerle la escoba a la bruja o la nariz a una calabaza.

2. La calabaza caliente
La patata caliente es otro juego típico pero no por ello menos divertido. En este caso en lugar de una patata puedes emplear una calabaza pequeña decorada al estilo Halloween. Varios niños se ponen en círculo y al son de un tema musical deben pasarse de mano en mano la calabaza. En el momento que la música pare quien tenga o se le caiga la calabaza pierde y sale del círculo. Ganará quien se quede el último.

3. Cazafantasmas
En busca del tesoro versión fantasmagórica. Esconde por la casa fantasmitas hechos de papel o los fantasmas de caramelo que te proponíamos en las recetas. Los niños deberán buscarlos y los fantasmas encontrados serán el premio.

4. Envuelve a la momia
Divide a los niños en dos o tres grupos (en función del número de jugadores). Una vez formados los grupos deben escoger a un niño de cada uno, que hará de momia.
Ofréceles un rollo de papel higiénico a cada niño, y cuando empiece el tiempo deberán envolver a la momia con “vendajes”. Quien antes la cubra del todo gana el juego.


Un poco de historia…


El origen de Halloween tiene variada procedencia, pero quizás la creencia más extendida es la que se remonta a los celtas. Estos pueblos celebraban la noche del 31 de octubre la festividad llamada Samhain, para conmemorar el final de la temporada de cosechas. Los druidas creían que esta noche las brujas gozaban de mayor vitalidad, que los límites entre el mundo de los vivos y el de los muertos desaparecían, e incluso, que los fantasmas de los difuntos del último año entraban en el mundo de los vivos y vagaban perdidos en busca de cuerpos que poseer para transitar por el otro mundo. Por esa razón hacían conjuros y enormes fogatas intentando ahuyentar a los malos espíritus. La gente con el fin de evitar el acoso de estos macabros personajes les dejaban dulces y alimentos en las puertas de sus casas, montaban siniestras escenografías, decoraban las casas con huesos y calaveras o se disfrazaban para tratar de asemejarse a ellos y así pasar inadvertidos.

Con la llegada del Cristianismo y a pesar de los esfuerzos por eliminar cualquier rito pagano, esta tradición no desapareció. Ante lo arraigado de la celebración decide adoptarlo y unificarlo con otra festividad: la víspera de Todos los Santos o Día de Difuntos (en inglés All Hallow Eve, que por contracción deriva en Halloween) en un intento de otorgarle cierta religiosidad. A mediados del s. XVIII los emigrantes irlandeses llegan a América y con ellos sus tradiciones y su folclore, que pronto se mezcla con otras supersticiones y otros elementos paganos dando lugar a lo que hoy conocemos como el terrorífico Halloween.


La calabaza


Cuando los irlandeses introdujeron Halloween en EE.UU., también llevaron consigo lo que sería el símbolo más popular de la Noche de Brujas: la calabaza Jack-o-Lantern (Jack el de la Linterna). Cuenta la leyenda que tras su muerte, Jack, un irlandés malo y estafador, no pudo entrar en el Cielo por sus fechorías, ni en el Infierno por engañar al Diablo, quedando condenado a vagar por las tinieblas con la única ayuda de un carbón encendido que le iluminaría por la oscuridad y que colocó en un nabo ahuecado para que ardiera durante mucho tiempo.

Los irlandeses americanos cambiaron el nabo por la calabaza, más grande y más común en su nueva tierra y, emulando al pobre Jack-o-Lantern hicieron nacer el mito de la calabaza de Halloween.


Fuente:

http://www.todopapas.com/

Fuente de las fotos: internet